miércoles, 27 de octubre de 2010

Cristina

Nunca creí que iba a escribirte a vos.
Admiro tu capacidad discursiva y las cosas que hiciste contra viento y marea; sobre todo porque sos mujer y se sabe que siempre nos la hacen más difícil.
Pero más allá de esto, que poco importa en estas circunstancias, sos, ahora, una mina a la que se le acaba de morir el compañero. La muerte de un hombre amado es una horrible circunstancia: al principio una siente que es el otro quien ha muerto; después te das cuenta de que hay una parte tuya que se ha ido y no regresará jamás y entonces las sombras se ciernen en el corazón. No hay dimensión más honda y más desamparada que esa. Todos te dicen que tengas fuerzas y vos los mirás porque no entienden un carajo qué le pasa a tu pobre corazón desguarnecido. ¿Fuerza para qué si el otro se ha ido? Pero la vida sigue, se impone, se adueña de las horas y la memoria queda como un espacio de resguardo para refugiarse cuando la cama se hace ancha y las mañanas, tardes y noches tristes.
Ojalá puedas, ojalá sepas pasar esta tormenta. Que te moje la lluvia porque sólo ella puede lavar las heridas más anchas y profundas.
Si fueras mi amiga, te abrazaría fuerte y te diría que sólo el tiempo cura y hay que tener paciencia para soportar el mientras.
Vamos, Cristina, te cuidamos todos con nuestras manos.

5 comentarios:

Susana Calcaño dijo...

Gracias Julieta por tus palabras, sintetiza lo que me me hubiese gustado decirle a mi Presidenta.
susy

josep gimeno dijo...

Julieta, una tragedia lo ocurrido.
No me cabe la menor duda de que vuestra Presidenta mirará hacia el futuro quizás con más fortaleza...
Siempre he pensado que las mujeres teneis una fuerza superior a los hombres... haceis frente a los obstáculos que de la vida con auténtico coraje.
Os deseo lo mejor de lo mejor...
Besos desde Barcelona (España)

silvia dijo...

No voté a ninguno de los dos para la presidencia. Pero el día que asumió Cristina, vi algo en ella que me conmovió. No sé bien cómo decirlo:la vi vulnerable; vi de pronto a esa mujer, estrenando su precioso vestidito blanco de flamante presidenta en ese universo históricamente custodiado por varones, y pensé: "Uy. No te la van a hacer fácil". También vi las miradas entre ella y su marido cuando él le colocaba la banda.
Eso. Y otras cosas que no sé explicar. Pero desde ese día, le creí. Desde ese día, la apoyé.Y desde ese día no dejó de recompensar mi fe con su digno, valiente gobierno, que me hizo recuperar expectativas que creía perdidas.
Me gustaron mucho tus palabras, Julieta:sumo mi mano para cuidarla.

Claudia Verónica dijo...

Desde Montevideo , gracias Julieta me encanto y me emocione mucho con tus palabras de sde ahora voy a ser asidua visitante de tu blog . Un saludo Claudia

Claudia Verónica dijo...

Julieta , un saludo desde Montevideo felicitaciones me hiciste emocionar con lo que lei en tu blog. Gracias Claudia

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