miércoles, 3 de octubre de 2007

Palabras

Desde ayer por la noche tus palabras se esconden en mi boca y hacen pueblos chiquitos donde mi dolor puede arrrellenarse hasta desaparecer. La madrugada era una fría planicie de vientos que soplaban levantando los bordes de los recuerdos para dejar pasar el sol. Antes o después que dijiste lo de la valentía (a no confundir con una vulgar temeridad), mis ojos se llenaron de lagunas, de murallas de piedras vivas por donde el agua caía como un bálsamo aliviador. Después llegó el día que puso una distancia de cuadras y de horas, de baldosas y cántaros, y la fatiga fue trasladándose de un cuerpo al otro como si fueran besos en la tibieza desnuda de la piel. Quise callarme, pero tus palabras ocultas desdoblaban los verbos y buscaban mis dedos para fructificar.

1 comentario:

Solei dijo...

Hola :3
muy bello tu escrito.
De vez en cuando me pasaré a leer más de ti, en el pasado y en el futuro.

Con tu permiso, me dedico a seguirte.

Que tengas buena noche.
O buen día.
No se a que hora lo leas :)

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