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Mostrando entradas de diciembre, 2010

Balance

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Si tengo que elegir un sólo momento de este 2010 que ya está por terminar, me quedo con aquella siesta que dormimos juntos el 10 de enero mientras llovía como si nunca fuera a acampar.

Pronto hará un año que te moriste, Mariano Levin
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Los libros

Yo, que no tuve una madre de cuento, tuve libros. Muchos. De tapas de colores e imágenes incandescentes, de letras negras que abrían laberintos en mi cuarto de niña donde me perdía para huir al desamor de esa mujer que me sentaba todos los viernes en una ancha mesa blanca para indicarme uno a uno todos mis desaciertos y mis penurias. De historias enredadas, de rimas divertidas, de caballeros valerosos que no eran azules sino rojos, de princesas que deseaban husos, esferas de cristal, nidos de golondrinas y al final siempre los conseguían. Yo, que no tuve esa madre que todos necesitan, tuve libros y aprendí que, en los libros, la vida se desenrolla cada vez que una pasa las hojas, que los libros nos dicen cada día lo que necesitamos que nos digan, que en los libros se aprende lo que es y lo que puede ser cuando nos empeñamos en que sea, que los libros pueden guardarse en el mínimo espacio de un bolso y vienen con nosotros al sitio donde queramos ir con ellos, que quedan en nuestra mem…

Mariano Levin: Baile

Hace un año, sólo un año, a esta misma hora bailábamos abrazados a la luz de la luna, y llovía a la madrugada mientras yo caminaba con mis tacos altísimos en la mano y vos te reías. El tiempo es una marca subjetiva que nos enlaza y anuda. No ha muerto nadie en mi memoria y yo continúo viviendo para que tus deseos abran mi vida. El amor es la única puerta que la Muerte mira desde afuera. Yo sigo amándote como si fuera 27 de febrero todavía.

Los ojos de Federico

De Fede para mí, de mí para él.Dijo Fede: "Alfredo Zitarrosa dijo: nunca pensé que existía una mujer con los ojos así. Sabés lo que significa la mirada entre nosotros dos. Estuvimos cinco años mirándonos, entre almas destrozadas por el sueño. Y aprendí que tu mirada es una caricia, por donde demostrás cariño, confianza, comprensión y apoyo. Enseñás que siempre hay salir para adelante, como ahora, que si se quiere todo se puede; que el amor está por sobre todas las cosas. A su vez, podés exigir respeto; pero lo más importante es que nos enseñás a respetarnos a nosotros mismos, nuestras ideas y opiniones. Nos enseñás que los valores tienen que verse reflejados en cada conducta.Nos exigís esfuerzo, pero no por la literatura, ni siquiera por vos; nos exigís a nosotros que lleguemos a nuestro máximo. A través de los ojos, dicen, que se puede ver el alma. Yo en vos veo a una maravillosa persona. Y todo esto que ves no es más ni menos que lo que nos enseñaste. Cuando un profesor e…

Pintar

Ahora dibujo y la palabra se transforma en un telón de fondo que transcurre, que se hilvana, que se deshace entre puntadas de colores y pienso en los dolores como gotas de luz en la punta de mis lápices y el agua se va yendo, limpiando la mañana donde no queda nada que pudiera dolerme demasiado, excepto vos. Pero trato de hacerte un sitio a mi costado para que veas lo que pinto y te pongas contento.

Muerto el perro no se acabó la rabia

El día jueves 9 de diciembre he sido despedida de uno de mis trabajos después de 14 años de desempeño impecable sin que haya mediado controversia, conflicto o discusión. Ese día creí que mi alma se rompía y no tenía remedio en un año donde sólo he vivido pérdidas y dolores, algunos irreparables.
Pero desde el mismo momento en que fui despedida, mis alumnos -todos, los de ahora y los de estos catorce años- me abrazaron, me protegieron y defendieron con una lealtad y una entrega que me conmueve y me llena de orgullo. Sí, algo debo haber hecho, seguramente. Algo que que merecía esta conclusión y, si hubieran sido otros años, cosas peores.
Los chicos -esos adolescentes que creemos apáticos y desganados; esos jóvenes adultos a los que nada parace conmover- están comprometidos con su vida, con sus derechos y si algo aporté en que eso se hiciera carne, me siento satisfecha.
Lo demás, (los patios, las aulas, los pasillos...) van y vienen; pero la llama de la conciencia y del corazón permanece …

Jueves de lluvia en Florida

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a todos y cada uno de mis alumnos

Las nubes se amontonaron en un rincón del día .
Se acumuló negrura tempestiva y el aire se llenó de olor a oxígeno.
Levanté los ojos del libro que leía y aspiré la novedad del perfume.
Una paloma entraba y salía del aula;
y, a lo lejos, se oían los chicos cruzando el patio bajo la lluvia.
Las gotas eran anchas, gordas, repletas;
y se desarmaban sobre las baldosas calientes de diciembre.
Se mojaba la tierra en la quinta cercana,
y la bandera flameaba contra la torre de Nuestra Señora.
Ahora pienso que perdí tantas cosas:
mi catedral gótica personal como un dedo entre los techos de Florida;
las clases de barroco que no alcancé a dar;
mi entusiasmo quijotesco por los libros;
mis talismanes -los que otra vez deben venir en mi auxilio para que no crezca la pena;
mis oraciones interminables y mi deseo de despertar conciencias;
mi distancia afectuosa pese a todo;
mi solidaridad a ultranza.
Es otra crisis,
la mutación de la tierra reseca que se humedece y esp…

Mundo azul: El curioso regalo de Ana

Mariano Levin: Hay algo

Hay algo de ternura que se anuda
algo de viento que sacude los árboles
algo de agua que me moja los brazos.
Hay algo de silencio
en donde habitan tus ojos y tu risa
en donde habla la voz de tus recuerdos.
Hay algo de pesar
que me acomete siempre que pienso
que repaso los días que se fueron
y sigo, pese a todo lo que siento.
Hay algo que te nombra
que echa sus raíces en mi carne
que corona de alas mi mirada
que navega mi sangre.
Hay algo que no muere,
hay algo que te llama,
hay algo.