sábado, 11 de diciembre de 2010

Jueves de lluvia en Florida


a todos y cada uno de mis alumnos

Las nubes se amontonaron en un rincón del día .
Se acumuló negrura tempestiva y el aire se llenó de olor a oxígeno.
Levanté los ojos del libro que leía y aspiré la novedad del perfume.
Una paloma entraba y salía del aula;
y, a lo lejos, se oían los chicos cruzando el patio bajo la lluvia.
Las gotas eran anchas, gordas, repletas;
y se desarmaban sobre las baldosas calientes de diciembre.
Se mojaba la tierra en la quinta cercana,
y la bandera flameaba contra la torre de Nuestra Señora.
Ahora pienso que perdí tantas cosas:
mi catedral gótica personal como un dedo entre los techos de Florida;
las clases de barroco que no alcancé a dar;
mi entusiasmo quijotesco por los libros;
mis talismanes -los que otra vez deben venir en mi auxilio para que no crezca la pena;
mis oraciones interminables y mi deseo de despertar conciencias;
mi distancia afectuosa pese a todo;
mi solidaridad a ultranza.
Es otra crisis,
la mutación de la tierra reseca que se humedece y espera la semilla,
el cambio de la oruga mutando a mariposa.
Ahora, en la quietud de esta madrugada distinta, sé quién soy, qué es lo que doy y agradezco lo que recibo con toda la humildad del que sabe que hizo su tarea y la moja la lluvia.

2 comentarios:

Pablo Vazquez dijo...

Que habilidad que tenes para hacer sentir al lector que está ahí, dentro de la escena y leyendo al lado tuyo. Es un buen recuerdo, siempre y cuando no nos acordemos que fue un "último recuerdo".
Recorda sólo las cosas que pasate, y no las que no van a pasar...
TE QUIERO JULIETA!
Pablo.

graciela laura dijo...

Julieta, evocaste sensaciones que tuve hace mucho bajo el amparo de mi colegio Fue muy lindo leer "jueves de lluvia en Florida". Saludos
Graciela Stok, promocion 74 del siglo pasado

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