lunes, 20 de diciembre de 2010

Los ojos de Federico

De Fede para mí, de mí para él.
Dijo Fede: "Alfredo Zitarrosa dijo: nunca pensé que existía una mujer con los ojos así. Sabés lo que significa la mirada entre nosotros dos. Estuvimos cinco años mirándonos, entre almas destrozadas por el sueño. Y aprendí que tu mirada es una caricia, por donde demostrás cariño, confianza, comprensión y apoyo. Enseñás que siempre hay salir para adelante, como ahora, que si se quiere todo se puede; que el amor está por sobre todas las cosas. A su vez, podés exigir respeto; pero lo más importante es que nos enseñás a respetarnos a nosotros mismos, nuestras ideas y opiniones. Nos enseñás que los valores tienen que verse reflejados en cada conducta.Nos exigís esfuerzo, pero no por la literatura, ni siquiera por vos; nos exigís a nosotros que lleguemos a nuestro máximo. A través de los ojos, dicen, que se puede ver el alma. Yo en vos veo a una maravillosa persona. Y todo esto que ves no es más ni menos que lo que nos enseñaste. Cuando un profesor entrega el alma, los resultados no pueden ser menores que todo el afecto que te demuestran todos. Para todos nosotros sos un gran ejemplo de vida. Esa es tu mirada. En cambio mis ojos son los de un pibe de casi 20 años (falta) que vio muchísimas cosas y a su vez no vio nada. Yo recién salgo de la cueva y me estoy enfrentando con el sol. Cómo mirar al sol al principio es muy difícil. Los ojos no están preparados, son muy frágiles. Y elijo como mirar al sol. Es imposible no elegir una mirada parecida a la tuya, con todo lo que eso significa. Soy muy nuevo en todo esto de la vida, pero con la poca experiencia y la fragilidad, puedo ver tus ojos y eso es como un salvavidas entre tanta y tanta marea. Infinitas gracias Juli."
Dije yo: "Fede, Nos estuvimos mirando cinco años, y, ayer, en la vereda, en esa ronda que tenía tanto de fuego, volvimos a vernos después de un año sin que nuestras miradas se cruzasen. Muchas veces digo que, en aula, uno reconoce a los alumnos a través de la mirada: las hay encendidas, distraidas, sorprendidas, alertas y las hay brillantes y límpidas. Los renacentistas creían que de los ojos salían unos espíritus que buscaban el corazón del otro e iban abriendo, abriendo hasta llegar al centro del alma. La óptica amorosa la llamaban. Porque el amor es la única posibilidad que tenemos los seres humanos de ser mejores y de ayudar a otros a serlo.
De chica yo jugaba a ser maestra y ponía a mis muñecas y mis hermanos en fila y les enseñaba, vaya a saber una qué cosa... Nunca dejé de jugar, en el aula yo seguí jugando porque además tuve la dicha de poder enseñar lo que yo soy. Y tuve una dicha más grande aún: la de encontrar tierra fértil, que recibió mis semillas y las lleva adelante.
Y eso, Fede querido, eso no lo puede enajenar nadie. Y aunque vos y yo pensamos distinto (respetando nuestras opiniones diversas) voy a decirte lo que dijo Salvador Allende cuando Pinochet le bombardeaba la Casa de la Moneda (Yo tenía 14 años cuando esto sucedía y lo recuerdo como si fuera hoy) " Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. "
De tus ojos a mis ojos, de los ojos de todos ustedes a mi alma, sólo querría que sepan que uno debe darse, superarse, enfrentarse a sus miedos y dolores y pelearse- en primer lugar a uno- y luego a todos los que osen impedirlo. Ojalá yo hubiera aprendido mucho antes en mi vida a aceptar la mano generosa de los otros. Ojalá yo hubiera sabido mucho antes que con los demás es más fácil, que sola todo me costó el doble. Y eso, Fede, eso me lo enseñaron ustedes, que sin decir nada siempre estuvieron a mi lado mirándome. Porque uno no aprende de lo que el otro dice: como dije ayer uno aprende de lo que ve en el otro.
No elegí mal lo que soy: elegí educar que es la mejor de las cosas que un ser humano puede hacer; porque, básicamente, es una apuesta a la esperanza en un mundo mejor, más justo, más igual para todos, en el que haya más lápices, más libros, más justicia, más verdad. Y si yo, con mis largos y tediosos libros, pude acercarme apenas a algo así; puedo darme por contenta. El Quijote se muere de melancolía porque no logra hacer reales sus ideales. Yo quiero que me lleve en andas la alegría.
Miles de abrazos muy fuertes que no dejen escapar jamás la fuerza y la emoción de las miradas.
Juli

1 comentario:

Mónica Volonteri dijo...

Pinasco, no me hagas esto tan temprano en la mañana, el único tercer día del año que tuve que maquillarme la mirada.
Te quiero
Moni

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