Entradas

Mostrando entradas de enero, 2011

Vacaciones

Imagen
En 15 días estoy de vuelta.
Me voy a descansar de un año de aquellos.

Acuarelas: primera vez

Imagen
Puse el agua limpia -bajaba el río entre las piedras-.
Mojé el pincel -corrían animales sedosos bajo la lluvia-.
Humedecí la hoja hasta inundarla -las gotas perfumaban la tierra-.
Elegí el color - amanecía el alba como un cuenco en el campo-.
Dejé caer los puntos de colores y miré.
Hay pocos milagros que me quedan: el azul se expandía con venas de sutileza extrema y, entre ellas, el verde sacudía sus hojas de rocío donde el violeta anclaba su poderosa estirpe de profundo misterio; entre todos, el rojo se expandía avasallante como una lengua gorda y el amarillo hundía su luz de invitado a la fiesta.
Sin límites se abrían impensadas figuras hechas de sucesivos nados del color en el agua: ríos, animales, lluvia, sol, campos.
Había que mirar y descubrir los rumbos como un viajero que abre los ojos y está en otro sitio que revela sus cortes, sus perfiles, que le golpea el alma como lo que se sabe nuevo e irrepetible porque el viajero ya se pone en marcha y busca otro paisaje que lo llame a…

El tiempo involuntario

Imagen
Trato de ver que hay más allá.
Aguardo que la tarde se haga mansa.
Espero que la vida se serene y la luz se disgregue en gránulos sombreados.
Miro los pájaros que vienen a posarse en el ceibo.
Me pregunto, al cabo, cómo es posible que haya sucedido.
Me resigno a tu ausencia definitiva.
Me ilusiono pensando que tengo el tiempo guardado en mi bolsillo.
Pienso en el sol como una fresa que no me corresponde.
Me ahogo de palabras y colores.
Te extraño irremediablemente.
Siento mi vida como una pradera donde estarás no estando.
Quiero a los que me amparan.
Lamento que hayas muerto tan de pronto.
Escribo para ponerle coto.
Leo para llenarme.
Dibujo para sentir que te reís todavía de todo.
Así se pasan los minutos y se llevan rodando mis tristezas hacia un futuro que no está en el presente ni en ningún otro lado porque el tiempo es algo que sucede, que se amontona, que ya pasó, que no te toma lista porque vos te moriste en algo que se llama pasado y que no está aunque cantes en los segmentos profundos de mi …

El amor

Sólo nos enamoramos de aquellos que, de una u otra forma, reproducen imágenes de nuestra infancia. Si la reproducción es de instantes luminosos, habremos alcanzado la felicidad; pero si lo revivido son esos densos momentos de viscosa oscuridad sólo nos aguarda una sempiterna prolongación del infierno infantil.
Y todo esto porque nos recordé hace un año comiendo a la orilla de la ruta tres, como, cuando era pequeña, con mi papá.

Mariano Levin: Tu recuerdo

Cuando yo canto, la voz de tus pájaros me acompaña y buscan en mis manos tus miguitas.
Afuere llueve otra lluvia pesada de verano y con mi boca decís que hace calor y el mundo se hace verde.
Cuando yo miro, hay otra luz del mundo que me habita y encuentra en mis pupilas lo que vos le alumbrabas.
Afuera las piedras se pusieron mojadas y bajo el cementerio, tus huesitos se mueven como una cacalaca de sonidos.
Cuando yo hablo, me salen tus palabras y la risa precisa con que quebrabas todo: la pena, el silencio, la agonía.
Afuera de mi casa se ha quedado tu muerte: yo entibio tu recuerdo y eso alcanza.

Catábasis

¡Oh dioses, que ejercéis el imperio de las almas, calladas sombras, Caos y Flegeton!
¡Oh, vastas moradas de la noche y el silencio!
Séame lícito narrar las cosas que he oído.
¡Consiéntame vuestro numen descubrir los arcanos
del abismo y las tinieblas!
Virgilio. Eneida, VI, 264-267

Treinta pesos alcanzan para algunos días no es mucho pero alcanza hace frío carajo y además empieza a llover pero voy a poder comprarle el libro a Marita no es mucho ya sé a ver si me acomodo mejor me va a doler la espalda y después si esto sigue quizá haga otros pesos como está la cosa me conviene que esto siga ojalá que dure así también puedo comprarle las zapatillas pobrecita la nena las changas y esta lluvia de mierda justo hoy tenía que llover y así es buena la lluvia cuando estaba allá en Bahía Blanca nos íbamos con los pibes al campo el barro ¿y qué será del Tito? ¿e…

Bajo el cielo de Pompeya

Imagen
BAJO EL CIELO DE POMPEYA

La Circumvesubiana bordea el Golfo de Nápoles a la vera del volcán. Pasa las estaciones con las casas y los viveros casi adheridos a las vías. La gente sube y baja con un ritmo enfervorizado y grandes ademanes napolitanos. Van y vienen como insectos palmeándose los hombros y proclamando a los gritos la historia que tienen para contar. El tren es un tubo de vidrio: a la izquierda, el Vesubio y a la derecha, esa porción azul del mar Mediterráneo que se llama Adriático. Pasan San Giovanni, Barra, Santa Maria de Pozzo, Villa San Giorgio… y casi al final de la curva abrupta que lleva a Moregine está la Villa dei Misteri donde ella debe bajar.
Es una parada pequeña junto a las ruinas, a treinta minutos de la terminal central de Nápoles. En el andén, escasos veinte metros de lado a lado, hay una diminuta cafetería que vende también algunas pastas y pizzas. Medita un rato ante la vitrina si sentarse a comer o hacerlo de pie. Finalmente elige lo último porque no qui…