La fiesta en paz


Hay que decir las cosas como son: nunca se habrían puesto de acuerdo para elegir el color con que pintar la pared. Él hubiera discutido media hora con el pintor y a ella le hubiera importado un céntimo el verde o el azul. Así que, ¿para qué insistir con el relato moderno del amor?
Taza taza, cada uno para su casa y la fiesta terminó como debía acabar: en paz.

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