viernes, 9 de septiembre de 2011

Larga tarde

A esta hora del día, exacta y precisa, el cansancio me sube como una serpientita por la nuca y pienso en vos, en haberte nombrado con la voz quebrada en algún momento de esta larga tarde que ha pasado. Hacía mucho tiempo, habían pasado tantísimos días sin que yo te nombrara con la tristezade tus huesitos durmiendo bajo tierra. Será que llega el sol y tu risa se ha ido para siempre. Será que hay un vidrio que separa mi vida de tu muerte y no puedo tocarte. Será que pasa el tiempo, que se pasan los días y el amor es una maleta donde pliego tu cuerpo humedecido en hierbas con pañuelos y lágrimas y no se va la pena para nunca. Será que el tiempo no ha sido reversible y las migas que comían tus pajaritos suenan como piedras con las que es imposible poder volver a casa. Qué dolor más tristísimo, más lejano, más hondo y más distante; pero cuán cierto es que jamás se regresa al sitio donde aquella médica tan jovencita ella me apretó estas manos y yo te vi en ese cuarto blando mientras me despedías con tus ojos cerrados y te llevabas en tus brazos mi maleta. Para siempre.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...