Zetas

Hay que escucharte hablar: tu voz es una cuna donde se mecen limoneros movidos por el viento, y el silencio se puebla de luciérnagas. Brilla la oscuridad con el susurro de tus zetas y el cántaro se llena de agua en la profundidad del pozo verdinegro en el que mojo hasta ahogarlo el filo de mi sed. Es solo aire que pasa entre nosotros y un mar extensísimo y hondo donde navegan las palabras hasta alcanzar mi nuca y hacerla florecer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes