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Mostrando entradas de octubre, 2011

Caótica

Te miro, te hablo, te atormento con preguntas en catarata de palabras, me río de tus cuentos, los aguardo para hacerlos volar como si fueran pompas de colores, me oculto entre tus brazos y me duermo. Te despierto, te digo cada cosa que cruza por mi pecho, te harto de vocales, te rodeo, te asedio, me baño, regreso, leo, te oigo, vuelvo a reírme de tus cuentos, de tus poemas, de tus historias. Me visto, me desvisto, como, sueño, camino, te abrazo, te muerdo, te bordeo para llegar al centro, al nudo presuroso de tus labios, mastico tu pulpa, hinco los dientes en el corazón duro de tus semillas, te digo lo que soy, me finjo inabordable, me defiendo, me alejo, me aproximo, te deseo, te olvido, te callo, te ruego que me hables, te ordeno, te sirvo, te obedezco. Me hago feliz, quiero ser desdichada, quiero estar sola, aborrezco tu ausencia. Te beso, te digo que te espero y me voy a otro sitio, te abrazo, te amo, me enloquezco. A veces, pocas veces, finjo una coherencia de la que es casi obv…

Inter líneas

Hay un fragmento de cielo donde los pájaros se esconden y despliegan sus alas.
Hay un perfume que trae los recuerdos de otra tierra.
Hay una taza en donde se mojaron las palabras.
Hay algo que se dijo y tejió caminitos de piedras en el aire.
Hay una manta que recubre los miedos y los entibia en la torpeza.
Hay tintas que se expanden como sangres.
Hay otra voz que construye casitas en el viento.
Hay relatos que dicen los insectos en la tarde de siestas.
Hay almohadas de azúcar debajo de los besos.
Hay tantas melodías que navegan livianas en la lengua.
Hay una mano suave, perfecta, transparente y más allá el mundo como una bienvenida de palomas.
Lo que digo es exacto: hace falta moverse sigilosa entre líneas

Espejos

Superposiciones, fragmentos, intersecciones, sumas, expresiones algebraicas, curvas, parábolas. Y al final de la cuenta siempre estoy yo mirándome en el espejo de mi propio sintagma nominal.

Cansancio

Ya no sé cómo es el tiempo. No es posible su nervadura pausada que me envuelve hasta el cansancio. Apenas boqueo cuando se enciende el día y ya me apura, me indica, me deshace. Solo deseo regresar a esa hora interior en que todo se vuelve delgadísimo evento y digo que ya no sé cómo es el tiempo, pero cansa.

Un árbol verde

Ella tenía una cajita de vidrio color verde y adentro había guardado un arbolito que se moría de tristeza como se mueren de tristeza todos los arbolitos guardado adentro de cajitas de vidrio color verde. Todos los días abría su cajita y lo miraba; mientras el arbolito se amarilleaba de soledad y pena. No hay arbolito que resista a las cajitas de vidrio, dijo él y, con ternura, desenterró raíces, lustró las hojas que quedaban y llamó con sus labios a los pájaros. Y ella vio que su árbol crecía en la tierra de los bosques, hacía sombra y oxigenaba el aire con burbujas de risa color verde.

Verbos modelo

Mátame de amor, pero que sea suavemente. Así puedo reconocer en la agonía qué era lo que yo me resistía a atravesar; así puedo penetrar la densidad oscura del perfume en el trance en que se abre el pecho y se siente al alma aletear. Mátame de amor, pero sé precavido: no debo darme cuenta porque he sido una alumna ejemplar: después de "amar" viene "temer" y al final, solo restar "partir".

Tu boca

Busco tu boca por donde estuvo antes. En ese mismo sitio hablaban las hojas sobre sol que había empezado a caer. Yo, ahí, busco tu boca para decirle que sabe a húmedades pretéritas y a pájaros que vuelan con las alas abiertas. Pero los otros labios que vinieron se cansaron de esperar y han cerrado sus pliegues carentes de palabras. Nadie tuvo la manera de liberar sus pétalos sustantivados en el álgido perfume de la contemplazión. Yo busco tu boca, tu sola boca, tu mía boca de mí, en mí y para mí. He guardado en tu lengua un secreto que desearía volver a contemplar. Hay piedras en el medio del sendero y desde lejos se alcanza a contemplar la fiesta de los labios suavísimos y de los dientes pequeños de roedor infantil en mi cuello. Busco tu boca por donde estuvo antes y había un estandarte guardando mi color. Sopla un aire de tibia encarnadura y yo busco tu boca entre las tiendas que ofrecen lo que los navegantes traen siempre de más allá. Me hablan los marinos en lenguas que no enti…

Sábado de lluvia

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En las yemas que rozan la superficie nace un juego de códigos que se encienden cada vez. En esa milimétrica distancia que va de la mano a la piel no hay ninguna palabra que pueda resbalarse para decir. Ni vos ni yo sabemos qué color tiene el cielo nocturno a la hora exacta en que empieza a llover. Sumergidos estamos en el resquicio preciso de la luz.

El amor

Nadie habla a esta hora en que la casa se desentiende de todas sus palabras para volverse una luz pequeñita que titila y azul se alza .
Yo podría, entonces, repetirme los ritos con que humedezco el alba: llenar los cántaros de bocas, perfumar los estantes, despedazar las hojas y hacer una fogata con las lágrimas.
Yo podría decir que mi costado es una vena abierta por donde mana el color de las horas que no han sido; pero me veo y tengo el aroma de los días profundos y el roce de las pieles en el borde espaciado de las sábanas.
Yo podría decir los relatos que calla la voz que llevo derramada cuando abro, de dos en dos, los vidrios para que el rocío se construya en testigo dulcísimo del vértigo.
Nadie habla porque el silencio es el espacio proverbial que adivino fecundo.
No deseo que alguien interrumpa el murmullo que tienen las amapolas cuando llenan mi sangre.
Aquí o allá hay pilas de maletas en que doblo retratos, en que pliego imágenes y me digo que está bien que así sea, porque -…

Soledad primera (Don Luis de Góngora)

Pasos en tanto muros que precedo
bajo almenas de fuego entre mis dedos
de un peregrino son, que se desliza
y errante va entre prisas
del corazón que es un venablo.
Solo yo hablo
y cuantos me dictó el ansia, gigante de cristal, lo desmayó.
En tanto el cielo se hizo terso
alta cenefa de olvidados versos se oyó a la dulce Musa
purpurear en la nieve que la excusa.
Sobre el de grama césped no desnudo
apenas templa en sus ondas que no pudo
y perdió en el campo profuso del zafiro.
La soledad confusa a la que aspiro.
es duro roble de vuelo inoportuno,
pájaros de cristal perdidos unos, ybocas de sueños no deseados
los otros inspirados.

Hospital Santa Lucía

Hay gente que simplifica su percepción hasta quedar ciega.
Hay otros que, de tan profundos, no pueden ver lo que es evidente.
Hay algunos se sumergen con los ojos cerrados en cuanta cosa se les cruza.
Hay los que pusieron el ojo donde habían puesto la bala y les estalló el globo ocular.
Hay ciertas personas a las que, si algo las asusta, se tapan con las manos.
Hay quienes se dilatan las pupilas para que se les abra la percepción y terminan dándose contra la pared del desespero.
Hay algunos individuos se colocan anteojeras para captar tan solo lo que les ponen en su senda.
Hay algunos que criaron cuervos y ya no pueden ver.
Hay otros que ven a primera vista y se confunden con vanos artificios.
Hay daltónicos que ven lo que su determinación genética les permite ver.
Hay quienes tienen las niñas de sus ojos y se soslazan de cadera a pechos sin cesar.
Hay miopes a los que el futuro se les esacapa.
Hay quienes se niegan a ver y se vuelven los peores ciegos.
Hay astigmáticos a los que …

Un martes de octubre

La distancia que uno toma con la vida que lo tiene como protagonista varía de individuo a individuo, y la calidad de la persona que -día a día- intentamos ser no se mide con el centimetraje que ponemos entre nuestras emociones y nuestros relatos. La calidad se mide -solamente- con la honestidad que tenemos al mirarnos, con la verdad con que decimos quiénes somos, qué somos capaces de dar, de qué carecemos. Lo que nos transforma en personas -en seres únicos y diferentes al resto- es la aceptación de lo que somos. Plantearse las cosas, preguntarse los por qué, sentir que tenemos agujeros, fallas, abismos por donde huimos, es el comienzo. Es un largo, larguísimo camino. Cada cual hace lo que puede con lo que le tocó en suerte. No pueden controlarse todas las variables de la vida: tan solo -y a veces- unas pocas que son, justamente, las que de verdad nos importan. Cuando hoy me escuchabas, yo vi un chico con un enorme deseo de encontrar la punta de su ovillo, de comprender cuál es el…

Él

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Habla, pero las palabras son trajes de otros donde no se revela su sustancia y pasa su carnadura sin que una pueda observar qué queda en el cedazo.
Es esquivo y se ríe ocultando qué cosa lo estremece, de qué forma se dobla su historia de selvas y trofeos, cómo sabe el sendero que conduce a su alma.
A veces, sólo a veces, su corazón le asoma por los ojos y los verbos se llenan de caricias antiguas, de reclamos de niño, de ternuras pretéritas.
Entonces crece el amor como una planta de raíces profusas, de humedades y soles, de hojas verdinuevas, de frutos sempiternos.
Crece el amor y es sombra suficiente aunque se haga la noche y él rechace los fungibles vocablos por otros que sean solo suyos, pertenencia de leones que rugen en la jungla del presente limando los barrotes del pasado.

Melodrama

No me mires.
Me pondré tacones tan altos que nunca podrás alcanzarme.
Un vestido tan suave que no podrás siquiera rozarme.
No me hables.
Tendré pendientes tan agudos que tus palabras no se atreverán a acercarse.
Me pintaré la boca tan violenta que mis verbos tendrán temor de pronunciarse.
No hay nada.
Solo
fue un buen melodrama.
Ha terminado la función.
Algunos aplauden.
Y se cierra la sala.

Cuestiones a resolver

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John Waterhouse, "Ulises y las sirenas"
Las sirenas, digo yo, cantaban...
¿para enloquecer a Odiseo atado al palo de su erótico deseo y que tuviera tema de conversación?
¿para seducir con su voz lo que no podrían concretar con su inútil sexo de pescado?
¿porque,como dijo T. S. Elliot, lo hacían para oírse una a otra?
¿para encantar a Walt en el casting de su película de animación?
¿porque no tenían ducha en medio del mar y se les daba por entonar en cualquier lugar?
¿para que Kafka dijera que hacían silencio y entonces transformarlo en el ridículo insecto de su propia afirmación?
¿porque ya sabían que eran un pescado hecho y derecho aunque sus pechos estuvieran recubiertos de escamas pornoshow?
¿para arruinarle la vida a Penélope que, sin marido regresante, iba a sufrir la inutilidad de su fidelidad?
¿porque Andersen les robaría la voz y querían aprovechar?
¿para pasar a la posteridad como símbolo freudiano de la histeria y el inexistente goce sexual de la mujer?
¿porque…