Soledad primera (Don Luis de Góngora)

Pasos en tanto muros que precedo
bajo almenas de fuego entre mis dedos

de un peregrino son,
que se desliza
y errante
va entre prisas
del corazón que es un venablo.

Solo yo hablo
y
cuantos me dictó el ansia, gigante de cristal, lo desmayó.
En tanto el cielo se hizo terso

alta cenefa de olvidados versos se oyó a la dulce Musa
purpurear en la nieve que la excusa.
Sobre el de grama césped no desnudo
apenas templa en sus ondas que no pudo
y perdió en el campo profuso del zafiro.
La soledad confusa a la que aspiro.
es duro roble de vuelo inoportuno,
pájaros de cristal perdidos unos, y bocas de sueños no deseados
los otros
inspirados.

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