Casa de lobos

te duplico la apuesta solo para verte a la hora en que los lobos se sientan en la ronda del fuego para contar. te oigo decir tu larga historia de territorios donde llegaste, viste y venciste y me sonrío deseándote en el tiempo inmemorial en que no quise conocerte. te observo los anchos ojos tristes en que la vida se sabe otra que la narrada y querría que supieras cuánto aguardo tu ficcionalidad. te paso entonces la mano por el lomo: los lobos aullan de frío y desesperación. no hay nada que no pueda ser reparado con el resbalado amparo de mi dorso en tus vértebras desnudas debajo de la nieve que cae y no deja jamás de caer. allá lejos hay una casa con fuego que supo ser mi casa. si me sigues te haré sitio para dormir junto a mí.

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