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Mostrando entradas de abril, 2011

Deberes

Mi padre hizo "lo que había que hacer".
La cuestión fue qué era "lo que había que hacer"
porque así se le fue la vida sin hacer "lo que había que hacer".

Poema ilustrado.

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Moví el brazo y encontré un coco.

Moví el coco y encontré un lago.

Moví el lago y encontré un pez.

Moví el pez y salió la luna.

Moví la luna y rodó en el cielo.

¿Qué estaba diciendo?

Moví el brazo y encontré el cielo.



Texto de Jorge Luján

Ceguera

A veces nos acontece la luz:
refulgente, cristalina,
límpida como un golpe rotundo,
profunda como un fondo marino sin oxígeno,
honda como raíces húmedas,
oscura como el cielo,
perfumada y austera.
La luz como una dentellada,
como un grupo de glóbulos azules,
como una lluvia furiosa y polifónica.
como una ola enorme de peces transparentes,
como una boca de lenguas infinitas,
como una mano urgente,
como un alma meditativa y tersa.

Y cerramos los ojos porque en la luz intensa reside la ceguera.

Peligros cotidianos

Hay una línea de luz que se prende del día y cientos de fauces sombrías amenazan con devorarla en cuanto entorne los ojos y se duerma.

Marlene y su muñeca. ¿quién es quién?

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Hay dos sardinas en la pileta

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Infusiones

Bebemos té: las tazas tienen cucharitas de diferente capacidad.
Yo miro cómo cae la lluvia contra el cristal.

Angustias

Lo sucesivo.
Lo imprevisible.
Los fragmentos dispersos.
Y el silencio que me traga con su boca vacía.

Masoquismo

Ana borda con un hilo rojo sobre la tela de sus tristezas y el dibujo es tan bello, tan brillante, tan perfecto que Ana se muerde la mano para llorar más.

Sombras

Una rueda sin rodar está muerta. Al atardecer cae sobre ella una triste lluvia roja y oxida los engranajes sin ruido. Los pájaros vuelan al borde del horizonte donde nadie puede distinguir su plumaje brillante. Solo unas gotas de fuego mojan la prisa de la hora. Debo decir de qué color eran mis manos para que el mundo se desnude y nazca nuevamente al borde de mis párpados. En la taza se duermen las infusiones de otros años; pero nadie acude a beber. Una rueda está muerta al borde del camino y alrededor todo está en sombra.

Días

Hay un sitio donde caben todos los recortes de la ternura.
Los pájaros han hecho un nido,
esponjoso,
pequeño,
y se duermen mecidos por tu boca.
Pienso en los días que crecen desde el vértice de las horas
hasta hacerse sombra de agua y brisa.
Me abrazás
y se duermen mis párpados cansados
en la seguridad redonda de tus brazos.
Después crecen los fuegos
y bebemos el alimento del alma para los corazones descubiertos.

Familia

Cada vez lo que no tuve: veo a tus hijas revolotear en la colmena y sé que nunca llegaré a ser abeja.

Noche

Me escondo en el doblez de mis lágrimas que se anudan como pañuelos viejos a mi memoria. Después digo que nado en el océano de mis palabras donde siempre me pierdo, víctima de mis propios laberintos. Alguna vez yo querría alcanzar la otra orilla y ver cómo se ve desde allí lo que yo podía ser y no consigo. Alguna vez yo querría poner en mi boca la única palabra que deseo y no sé de qué forma enunciar. Solo mi corazón late en la oscuridad enorme de la noche. Quiero ser otra alguna vez. Solo para probar.

Spes

No soy capaz de guardar en la humedad del pasado las raíces rencorosas de la tristeza. Prefiero desmalezar y cavar en la tierra tan hondo como sea posible para dar con el agua que, ya es sabido, limpia todos los males de este mundo. Las palabras escritas son garrapatas de tinta que quedan prendidas en el ruedo de los vestidos desgastados por el camino. Lo que dijiste es barro y tarda en secar para que sea tierra y más aún para que se lo lleve la brisa con sus manos de hada transparente. A veces soy una Medusa que espera mirarse para volverse piedra a sí misma. Sin embargo, me queda la esperanza.