De peces y conejos


Ha habido, en otros tiempos, peces que boqueaban en la orilla de mi cuerpo y se asfixiaban desnudos y etéreos sin poder ordenar las palabras. Ahora, siento tu voz en la distancia y el deseo, y los aleteos enfurecidos de tu aroma hunden su cabeza en el agua profunda donde bebemos las praderas en las que unos conejos saltan de alegría antes de caer rendidos en el sueño.

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