sábado, 28 de enero de 2012

Fórmulas secretas

"¿Cómo funciona esto?", se preguntaba mientras hacía un pocito en la tierra y lo llenaba con agua.
"Las palabras son brotes", pensaba mientras un pajarito de pico azul echaba unas semillas en el pozo. "Yo digo, él me contesta. Él dice, yo respondo. A veces hablamos a la par y nos reímos. Otras, nos quedamos callados oyendo las palabras que tenemos revoloteando en la cabeza."
"¿Qué debo hacer para que dure siempre?", se decía mientras unos insectos ponían tierra encima de las semillas que estaban en el pozo y la tierra absorbía el agua que hinchaba la simiente y la explotaba. Iban saliendo unas raíces que daban vueltas por los terrones húmedos y se acariciaban de brazo a brazo cada vez más profundo, más adentro, más oscuro.
"¿De qué forma secreta hay que lustrar la vida para que brille en medio de la noche?", se decía mientras el tallo verde crecía como una vara para medir el tiempo de caricias, de besos, de abrazos a través de la noche y la lluvia.
"¿Cuál es la fórmula para que estemos a pesar de los vientos, los huracanes, las borrascas, la pena?", murmuraba mientras el tallo abría unas hojas de verde transparente que se hacían enormes, daban sombra y flores y frutos y los animales salvajes se ovillaban a su lado.
Entonces abrió los ojos, miró cómo su pozo, la tierra y el agua habían hecho vida de las semillas traídas por los pájaros, se alegró de que fuera tan simple y se tendió a dormir. Esa noche soñó que él venía por la colina verde, la abrazaba en su sueño y la llevaba a volar por un cielo que de tan azul era casi turquesa y fino como un beso en su espalda donde la columna le trazaba una línea que dividía el mundo en dos. Se sonrió en sueños y al despertar él la cubrió.

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