Descorazonada


Desde pequeña fingió no necesitar nada, anteponer los deseos de los otros, las necesidades ajenas. Se forzó a sentir que si los demás eran felices, ella lo era; que si estaba en sus manos tenía que construir el placer de quienes la rodeaban y se esmeró en tener siempre las manos ágiles, el corazón abierto, la sonrisa despierta. Y un día, cuando la vida iba cerrando el moño, se dio cuenta de que todos daban por supuestos su generosidad y su amor torrentoso; pero que a su corazón no le alcanzaba con ser bueno.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
I hate to comment but i am going to for this post. Thanks for your challenging work, please keep it up.:)

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes