domingo, 8 de julio de 2012

Prisión

Se amontonan como piedras pequeñas, y cuando querés darte cuenta ya son un muro.
Impenetrable.
Opaco.
Sumado a otros muros que te cerca.
Y no hay escapatoria, solo mirar arriba y ver el cielo azul como un vidrio pulido y transparente.
Y las nubes que pasan: una tras otra con su carga de agua, con su viento enredado, con su aroma de campos.
Todo verdor florecerá entre las piedras limándoles la oscura contundencia.

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