domingo, 2 de diciembre de 2012

Las cosas que me gustan

Me preguntaste qué cosas me gustaban y dije:
Me gustan los botones: juntos, en pila, mezclados, de todos los tamaños y colores.
Me gustan las tazas, los bazares, los mercados.
Me gustan las frambuesas, las moras, las cerezas.
Me gustan las verduras.
Me gusta el agua: salada, dulce, fresca, en botellas, corriendo entre las piedras, flotando en la arena.
Me gustan las librerías.
Me gustan las lapiceras de pluma que te dejan los dedos manchados.
Me gustan la caligrafía en grandes hojas grises.
Me gusta el café.
Me gustan amasar pan.
Me gusta la ropa que se lleva abajo, interiormente.
Me gustan las mañanas de domingo si todos duermen.
Me gusta la soledad. Y el silencio.
Me gustan los gatos porque eligen quererte o ignorarte.
Me gustan los cuadernos y libretas, los lápices de colores, las acuarelas.
Me gustan las sábanas pero sí son blancas.
Me gustan las terrazas y sus plantas.
Me gusta Parque Chas y sus calles circulares e imprevistas.
Me gustan las nucas de los hombres porque son rectas.
Me gustan la brisa del atardecer en verano y el perfume de los jazmines pequeñitos.
Me gustan las amapolas si son rojas.
Me gustan los niños cuando saben jugar y se ríen, me gustan los que siempre se portan mal para pedir que los miren.
Me gustan los alumnos que me miran con ojos brillantes y pueden atravesar las gansadas que digo.
Me gustan las palabras porque puedo amasarlas para hacer mundos.
Me gustan los libros para chicos.
Me gusta ser la madre de mi hijo.
Me gusta el color azul y todas las palabras que lo nombran.
Me gusta el recuerdo de mi padre.
Me gusta el amor de mis hermanos aunque se hayan ido tan lejos.
Me gusta mi trabajo porque es lo que yo soy.
Me gustan los vidrios de colores, las piedras y el olor del pasto cuando lo cortan.
Me gustan los patos, las películas de dibujitos y los peces.
Me gustan los trenes porque transportan sin violar la relación tiempo/espacio.
Me gusta bailar y caminar descalza aun en invierno. 
Me gustan el aire, las ninfas, las hadas y las náyades.
Me gustan Cervantes, Miguel Hernández, Éluard, Borges, Shakespeare, Virgilio, Rimbaud, Yourcenar, Lorca, Góngora, Catulo, Pizarnik, Gelman y Proust.
Me gustan los costureros desordenados y los restos de telas.
Me gustan los abrazos.
Me gusta pensar hasta que no quede nada y volver a pensar otra vez.
Me gustaba dormir en tu cama y tu café espantoso y tus galletas de hombre proveedor y tu perfume a(hu)mado y cuando jugabas al hombre pantano y me mojabas. Me gustaba que me dijeras que yo era una trotskista de las emociones y que era breve como un pájaro.
Lo único que ahora no me gusta es que hayas elegido morirte y no se te dé nunca por el arrepentimiento.

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