jueves, 24 de enero de 2013

Desvelo

Des-velarse
Correr el velo.
El sueño.
Sus plurales.
Amanecerlo en vela.
Des-nudo y a-nudado.
Entre-tenido y en-lazado.
Tan antes que hasta los pájaros tienen sus párpados velados .
No hay luz.
El sol está en el otro lado del mundo.
Des-en-caja(rse) y la almohada caída.
Un libro, una taza y 233,14 pasos que andan sobre el agua.
Lejos de pura lejanía.
Y cerca a fuerza de tiempo sucedido.
El deseo se cría, se alimenta, se des-madra para adquirir su fantástica forma azul ola de espuma afrodítica y honda.
El deseo del deseable perfume de las islas cercanas, fragmentos de tierras recurrentes donde vagan marinos en el mar de la historia.
Bajo mis párpados des-hilachados sueños y monstruos subterráneos con des-comun-ales cuerpos que pisan pesadillas: sueños oscuros que circunvalan la curva de mis piernas.
Dormir ahora, sola, 233,14 km de des-boca-(h)ada distancia.
No ser la que volaba para huir de el encierro en ese laberinto.
Inter-ferir lo onírico del cuento con una cata-plasma debajo de la sangre que mana, herida y taciturna.
Des-velada.
Sin sueños y soñante.
Sin ojos y vidente
Sin dedos y en-febre-cida de tacto en mes entrante.
Gotea una canilla el gemido del aire.
Ya se han desvelado los pájaros.
Y hablan.
Ellos también.
Fin de la historia: hoy/Buenos Aires.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...