sábado, 12 de enero de 2013

El vestido

Lo saqué de la maleta y lo toqué. Suave. Como a las cosas que guardan tus recuerdos. Me pensé hace tres años, caminando por la playa con él. En todos estos años nunca volví a ponérmelo. No porque no me gustara. Guarda la memoria tuya: hay un sol que no está, una brisa que se ha ido, nombres que  ya no poseo. El amor usa muchos vestidos. Este es el tuyo. Me voy ahora al agua, así volvés a reírte en la orilla con mi boca. Tu muerte es una dulce herida que no duele. A veces, como ahora, me asalta y me entristece. Pero bebo mi taza de té de hada y puedo volar sobre las lágrimas. No sientas pena por mí. He aprendido muchas cosas. Y el agua siempre brilla. Habrá nuevos vestidos y otras playas. Y aunque vuelva a sentir la piel estremecida, habrá días en que me asalte la nostalgia y quiera, como Odiseo, el regreso impensable. El amor tiene infinitos rostros. Solo se trata de abrir bien la mirada. Yo voy con las pupilas cantando por la vida.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...