Route des crêtes


Abro los ojos donde el mar es azul y el cielo es una línea apoyada en el agua.
He tenido un sueño en el que yo viajaba por la ruta que une Ciotat y Marsella. Me detenía en esa pasarela de madera junto al mar y entraba en una boulangerie, camino hacia Bandol.  Hasta el sol era turquesa todavía. Iba a mi izquierda el agua en la mañana. Y yo pensaba en el calor de julio y en hablar en francés mientras quería mojarme en ese mar que antes fue la historia. Después pensaba en las piedras y en los olivos que fueron el lecho de algún griego que supo ir a una guerra y en mi sueño yo quería viajar. Cuando me desperté era verano en Buenos Aires, hacía infinito calor y festejábamos con un feriado la primera organización doscientos años después. 
No sé cómo ni cuándo, pero quiero viajar.
Mis sueños me delatan.
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