Amanecer

En la intemperie las palabras son estrellas, lazos de agua tendidos en el filo del cielo negro, y la luna, un hondo ojo blanco. Sobre el ritmo del corazón, que camina encendido, lo digo en voz alta para que mi conciencia se haga cargo del vacío del día. Te nombro y trazo un puente sostenido por verbos que se llenan de burbujas y lluvias. Mi espalda se hace selva, coronada por el abismo del omóplato que hiciste tuyo; y paseo por el vestíbulo del día hasta la puerta cancel de los abrazos, entornada que está. Los grillos ya se durmieron y el sol abre sus párpados con un chorro de lumínica leche. Tiendo la mesa y aliso con las manos los manteles y la brisa que corre. La lengua habla movida por el amor. Y la vida revive en el viaje que espera en la orilla del tiempo para ser. 

Comentarios

Spaghetti ha dicho que…
Hay más vida en tus hermosas palabras que en todo el acuático oleaje que nos mece.
bssoss musa

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