viernes, 1 de febrero de 2013

Es un largo camino

A esta hora, es de noche aún. Todavía no han comenzado a cantar los pájaros y la lluvia, como llegó, se fue. Es un largo día para regresar a casa. He tomado la ruta que atraviesa el desierto; pero a mitad de camino he creído morir de sed. El horizonte era una línea amarilla y lo prendí fuego. Me senté a mirarlo arder, mientras cantaba una canción que no puedo ahora recordar. Es un largo día y los hombres se detienen a mirar mi auto pasar. Ahora están hablando justamente de mí. Prefiero no escuchar. He pasado el día debajo de las aspas de un ventilador y embebida en alcohol. Todo para olvidar lo que -ni siquiera así- soy capaz de recordar. Tengo puesto mi vestido de gasa blanca y unos tacos que no me dejan manejar. Resabios de un pasado que se fue. Lo incendié en la gasolinera junto con el desierto y me senté en el auto a verlo arder. Junto a los papeles gastados que nunca escribiré, dejé un teléfono al que nadie podrá volver a llamar Es un día largo para regresar a casa y la ruta está roja de fuego en la oscuridad. La cabeza me estalla como una bomba a punto de destrozar el poco bien que quedaba en el mundo y no haré nada por detener la destrucción. Solo pondré fuego y me sentaré a verlo arder. Quizá hasta se queme mi vestido de gasa blanca y yo con él.

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