No me importa nada más

Estoy sentada en la escalera: la que tiene apenas dos escalones color terracota. Descalza y desvestida -solo una remera color anaranjada. Cae la noche y pienso. El cielo se llena de estrellas y luces azules, y las chicharras calientan el filo del horizonte que pasó del rojo al negro. No me importa nada más que vos. El resto es pura murmuración de cigarras que se frotan la panza en la soledad de sus ramas estivales. No me importa nada más que lo que yo sé. El pasto se transforma en tierra y quema; mientras el agua  de la lluvia se lleva siempre lo que está de más. No hay nada que deba ser explicado porque yo sé. Lo sé cuando el tiempo se dilata hasta volverse densa luz y envolvernos a la hora de dormir. Lo sé cuando a lo largo de la noche sin despertarnos nos volvemos a abrazar. Y no me importa nada más que vos.

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