Tu boca

En tu boca nieva bajo el sol 
y el alma se despierta en vértigos de luz y de agua. 
Yo me digo que si fueras naranjas dormiría saturada de azahar. 
Y me río en una tarde en que todos los papeles me hablan sin cesar de vos. 
Tu boca tiene el  frescor de las sábanas de aquella cama con baldaquín, crujientes de cristales de almidón. 
Mi alma te besa con su voz ronca 
y es el aire salado de una isla navegando en el medio del mar.

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