De cómo sigo pensando en las razones

El canto de los pájaros injertado como una luz en el amanecer.
La sangre que encuentra su verdad.
El tejido de una belleza natural de las almas.
Los reflejos del lenguaje en el agua que corre.
El bosque de las pasiones donde resplandecen los brillos del amor.
Los órganos internos de la alegría y la complicidad.
La ausencia y la espera cosidas en el ruedo de los días.
Un tilo lento estampado en el cielo.
Las avenidas de piedras por donde se llega al hambre de esperanza.
Y vos, que sos otro tan vos.
Y yo, que soy otra tan yo.
Y eso que gira como un animal espléndido al que, a falta de nombre, le decimos nosotros.

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