Dédalo

Tu oreja es un laberinto de cristal al que se entra por el lóbulo para perderse y no salir nunca jamás. Pequeñas vueltas de coral marino en el que juego- rozándolas apenas- sin hilo salvador. Me voy perdiendo, decidida y certera, porque en el extravío encuentro caracoles, pececitos, estrellas de color anaranjado y medusas brillantes. Vuelvo al rato, cargada de secretos, de palabras que quedaron olvidadas allí, de perfumes violáceos, de espuma salitrosa, de corazones bordados con filamentos y escamas. Todo de puro amor.

Comentarios

Spaghetti ha dicho que…
Me encanta tu loca pasión enamorada. Has descubierto el placer de perderse en el dédalo sin la ansiosa pretensión de encontrar la salida.
bssoss

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