lunes, 1 de abril de 2013

IIsakki Knife for fish & other things

Papá:
Hoy voy a contarte algo.
El jueves fue el cumpleaños de tu nieto. Por esas cosas de los festejos, una emprolija a fondo la casa. un poco más que habitualmente. Así que cuando me metí en la cocina, abrí cajones que vaya a saber desde cuando no se abrían y ahí estaba tu cuchillo en su estuche de madera, con su mango de madera y su hoja de acero finlandés. Y me dije que qué hacía yo con eso que había sido tuyo y nadie usaba. Ya sabés, viejo, cómo son los objetos bellos: si no se los emplea para lo que fueron creados, se mueren de tristeza, pierden brillo y se ponen opacos y olvidados. Tu cuchillo hacía veinte años ya que estaba envejeciendo. 
Entonces, papá, lo saqué del cajón y pensé en regalárselo. A vos te hubiera encantado lo que yo estaba haciendo. Porque él también tiene una mesa de trabajo como la tuya, alinea las pinzas y tornillos como vos con los tuyos, y hasta hay en su taller una garlopa como la que usabas cuando yo era pequeña y vos serruchabas cuando a mí me tocaba sostener la madera. Igual que vos, él a veces huele a nafta o aguarrás y eso me gusta. Así que ahora tu cuchillo, papá, tiene un filo nuevo (ya lo probé y se lo nota cortar muy contento), está feliz en un cajón del que ya lo sacamos varias veces y, por sobre todas las cosas, vos vas a decir que yo exagero, tiene brillo y color de satisfecho.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...