Kublai Kahn

Voy hacia Catay por la ruta de la seda. He dejado Venecia muy atrás. Como a aquel otro, mi ciudad solo me ha dado la oportunidad de viajar. Una larga travesía por las tierras extrañas del gran Kahn, los mercados del jade y el marfil y las montañas de la pimienta y el clavo de olor.Pero ya tengo la piel gastada y los labios partidos de tanto desear. Solo una cosa me sostiene en el camino hacia lo desconocido: el cielo que vislumbraré en tus ojos al llegar.

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