Llegar a ser

No sé si con el tiempo lograré ser aquella que deseo: liviana, voladora, frágilmente corpórea.
Sé, sin embargo, que no he dejado de ser quien siempre he sido: Rebelde, ingobernable, desatada entre el agua y el fuego que me habita, puro mar, pura tierra, con corazón de pájaro que late, de cuerpo plegadizo, intempestiva, con huesos de cristal y sangre a raudales, como un río desbocado hacia mi cabellera.
No tengo otro recuerdo que no sea este cuerpo que pongo día a día en la batalla.
Y sobrevivo, pese a todas las feroces dentelladas con las que me desgarro hasta llegar al corazón en carne viva y devorarlo con las fauces chorreantes de saliva y de miedo.

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