miércoles, 17 de abril de 2013

Palabras de madrugada buscan lugar para vivir

A las 5:50 me senté en sus rodillas. Y le dije algunas cosas en el oído. Eran palabras suaves y delgadas como brillantes gusanitos hechos de sílabas de luz y lentejuelas, de letras oxigenadas con alas de colibríes, de pausas como pasos pequeños en la tierra mojada. Y las palabras que yo dije entraron por su oreja, se asomaron por sus ojos y bajaron nadando hasta su corazón donde vivirán hasta el viernes en que otras nuevas les pidan lugar para vivir.

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