domingo, 28 de abril de 2013

Toda corazón

Con los ojos cerrados escucho burbujas en mi carne, burbujas de colores y sonidos a cristal, entre mis huesos, adentro de mis músculos, debajo de mi piel. Mi corazón estalla y sus  pedazos se distribuyen por mi cuerpo a través de mi sangre. 
El amor me ha teñido de rojo, de rojo bermellón. Me paso las manos por el rostro, el cuello, el vientre y encuentro navegando los pedazos encendidos de mi corazón.  Navega feliz mi roto corazón que desea abarcar todo, apropiarse de todo, ser todo, todo corazón. Rojo eléctrico como los rayos de una tormenta venturosa y la lluvia me moja con su ruido de corazones estapándose en el hueco de mis rodillas por donde pasan todas las venas que van y vienen como campanas de bronce. 
Canta mi corazón en el borde de mis párpados, deslizándose por mis clavículas, anidándose en mis caderas. Pedazos rotos por donde debe ser, felizmente fragmentada de los pies a la cabeza que late como una flor de corazón en flor. 
Me dejo aturdir por el ruido con los ojos cerrados: no puedo oír otra cosa que mi corazón debajo de las yemas, en el filo de los dientes, en la humedad de mi sexo, en mi espalda descendente, en mis piernas de cáñamo. Ruido y pequeños suspiros y llantos y risas prudentes y carcajadas feroces. 
La unicidad es una historia repetida que no sé. Mis pedazos se aplauden, se mezclan, se rozan en su ser corazón abierto y voraz. Un batifondo de corazón que no se aquieta, que no cesa, que no amansa, desbocado, intempestivo. Hasta que cada fragmento despliega sus alas y me lleva volando hasta el hueco suavísimo de tu abrazo donde todo se vuelve a unir y logro ser toda un solo corazón. 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...