Celebración

Los organismos de tu ternura se multiplican y ruedan con sus patas infinitas en mi vientre. Del corazón sale otro corazón que explota como una luz fosforescente entre mis dedos.  A ver si los límites se ahogan en el fuego y me disuelvo una vez más como si fuera roca hirviente. En la llanura de tu lengua galopan los caballos de mis besos y tu mano dibuja pájaros azules en mis rodillas. El tibio olor del cuarto, la sed intempestiva de la sombra, el hueco del calor y la confianza que nos crece como un gorjeo interminable y cantarino: ese es el fulgor en que el amor se hace un orden necesario y anochece. Después de tantos meses llega mayo con su hermosura corpórea a llenarnos de otoño: la ligereza de la gracia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

Santiago/ Hace un mes