La hora de irnos a dormir

El amor abre colibríes en bandadas verdes sobre las flores amarillas y unas hierbas crecen en espiral en el borde suavísimo de las olas. A contraluz se ven las nervaduras de los besos que nos quedaron pegados en el doblez del aire. El amor hace cuerpos de lo que fueron ilusiones y se desnuda en una risa sin fin que da la vuelta y anuda los brazos como cintas que gorjean sobre los árboles en los que colgamos la ropa que nos sobra a la hora de irnos a dormir. 

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