domingo, 19 de mayo de 2013

Las gallinas con cuernos

Era la 1:22. Lo sé porque miré el reloj. Vos dijiste que, cuando eras chico, había gallinas con cuernos. Te miré y me reí a carcajadas. Se llaman rinocerontes, dije entre lágrimas. Es verdad, me aclaraste. Ay, mirá si las gallinas van a tener cuernos. En mi vida supe de otra cosa que crestas y picos, pero cuernos. La voy a encontrar y vas a tener que pedirme perdón. Me estiré y tomé mi teléfono. Entre risas te dije, Cuando éramos chicos, la vida era un entredicho. Por suerte ahora podemos buscar la imagen que dirima este asunto. La describiste, Era grande, alargada y con pintitas blancas. Tecleé "gallina con cuerno" y efectivamente obtuve una serie de imágenes de batarazas y algún que otro rinoceronte. Poné "aves de granja", exclamaste. Y proliferaron gansos, patos, pavos, gallos, y más gallinas. Ninguna tenía cuernos. Voy a probar con "ave de corral". Y ahí apareció, entre los mismos pájaros comestibles, un ser extraño de cuerpo parecido a una pera, crestas rojísimas... Y sí, un cuerno. Pido perdón a vos y a las gallinas de Guinea, que, efectivamente, tienen cuerno.


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