Mudanza

Una mudanza es como un viaje para siempre. Una empaqueta las cosas, las repasa y vienen las memorias: lo que fue, lo que no pudo, lo que hubiera debido. Pasan las fotos, los libros, las tazas. Se mueven los muebles, la ropa, la loza: el íntimo territorio del mundo cotidiano. Luego llega el transporte y la llave que cierra un mundo que ya no podrá ser y salimos con nuestra geografía a insertarla en otra galaxia que aguarda. A veces da tristeza la partida, ansiedad, temores tibios. Y la primera noche es tempestad en el centro del alma: cambiaron los colores, la sombra, los sonidos. Después la vida se afloja y llegan las mañanas. Otro mundo en el que estamos, como siempre, con nuestras propias cosas y nuestros mismos sueños.

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