Estoy a gusto en vos

Estoy a gusto en vos
y crece un tallo verde en mi cintura.
Estoy a gusto en vos
y tus palabras me regalan una vida distinta
en la que todo es  fácil y así se vuelve bueno.
Y cuando llego,
corro el cerrojo de la puerta
y me saltan los perros con su danza de feroz alegría
y luego sale el gato a maullar detrás de las palmeras,
yo dejo mi mochila junto al muro
y me trepo a tus brazos
y estoy a gusto en vos
porque, de pronto, ya no hay nada en mí
que me parezca roto o ausente o vacío.
Y como una madeja de lana colorida
corren los días frescos hacia otra primavera
y estoy a gusto en vos.

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