Sábado a la noche en zona Sur

He amasado pensando, mientras la voz de él sonaba afuera. Estaba hablándole a los perros o tal vez a sí mismo, o quizá susurraba sus canciones en francés. Lenta la noche se ha trepado por la medianera y ya cayó. Antes había ido al mercado y paseé entre las góndolas buscando harina y levadura. Cuando volví a casa, el cielo del sur estaba fosforescentemente azul y la luna colgaba como una piedra. En un rato, él dejará sus herramientas y entrará. Yo encenderé el fuego, estiraré la masa y la pondré a hornear. Como siempre, antes de dormir, él me hará reír y mi sueño se llenará de barcas y peces dorados que nadan como sonrisas a favor de los vientos. En su abrazo atravesaré la honda marejada del amanecer y emergeré a la superficie como una sirena salpicada de pura espuma. Habré confirmado el axioma de que la buena vida es de una completa simplicidad.

Comentarios

Spaghetti ha dicho que…
viajo dulcemente hipnotizado en la simple profundidad de tus letras.
un bsazo.

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