Semanal

Vista desde aquí, la semana es infinita y extensa. Después la voy devorando a mordisquitos; y, de pronto, el plato está vacío y el tiempo recomienza. Y yo voy, con mi antigua maleta de cartón, de sitio en sitio, de día en día, como si fuera una niña que junta guijarros para regresar. A veces me descubro y me da el sol; otras, de tanto andar, ya no sé bien por dónde debo ir.

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