Es cosa buena.

Dar el salto.
Dejar las ataduras que sostenían los miedos.
Abrir los brazos al aire y que me lleve el viento por tus cielos.
Sentir la lluvia mojar el pelo y correr por la piel.
Mirar hacia adelante y confiar en tus manos que me hablan con su idioma de sintaxis inédita.
Decir que sí.
Siempre que sí.
Y que llegue el verano y la vida se estrene cada mañana en que logre dormir.
Llegar a la otra orilla abrazada por tu boca.
Saber que al fin la vida es cosa buena. 

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