lunes, 23 de septiembre de 2013

Una habitación propia

A la luz helada de este lunes, me sacudo un sueño en el que estaba en una casa amarilla frente a una pintura acerca de la cual debía escribir. ¿Existen las cosas más allá de su interpretación? Si yo no estuviera diciendo lo que digo, ¿tiene la cosa una significación per se? Eso soñaba yo, y después me desperté. Me gusta soñar. Creo que entonces he dormido bien, profundamente bien. Ayer hubo fragmentos de cristal  colorido flotando en el aire interior. Trabajábamos y todo corría por los caminos de la risa y la ensoñación. Vos no eras un príncipe vestido de azul, eras un hombre real. Tan real que 
podía mirarte a los ojos y verte.Y sonreías mientras poníamos las computadoras en red y yo acomodaba mis libros en el estante, e imprimías mis dibujos justo cuando yo pensaba que ya tenía la habitación propia de la que hablaba la Woolf. Y vos eras real como los pájaros, los árboles y el día gris. La noche se acercaba con pasos de gigantes y perfume de cena.  Ahora yo tenía mi lugar para escribir, leer y dibujar; y los cajones donde guardar la ropa y las ollas donde inventar qué comer. Me gusta soñar. Y era una casa amarilla junto al mar, y yo escribía sin parar. Y vos eras un príncipe vestido de azul, pero real. Tan real que te podía ver y tocar.

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