Diario de una mudanza (IX): Plegado

Doblo ropa. Doblo.
Y en cada pliegue guardo un recuerdo de lo que ya se ha ido.
Muda todo con lentitud de náufrago.
Esta de acá ya no es la casa en que yo vivo.
Cambia el mundo su piel de noche larga
y el aire se llena de partículas salvajes.
Pasa la delgadez de octubre por la ranura de la tarde.
Yo doblo ropa.
Y mudo, muda de azules vibraciones.
La voz es un diamante que duerme en la mesa.

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