jueves, 10 de octubre de 2013

Diario de una mudanza (V): La frontera

Siempre viví de un lado de la frontera, de esa línea que separa la capital del país del interior. Incluso dentro del territorio porteño solo he habitado cierta zona conformada por Chacarita, Colegiales, Belgrano R y Parque Chas. Excepto un año, hace treinta y siete, siempre estuve en el mismo lugar, del mismo lado del límite. Podría discutirse si se trata de adentro o afuera, o de qué interior para que el que haría falta un sutil exterior. La cuestión quizá no tenga tanto que ver con conceptos de referencia relativa ya que emergen a partir de la subjetividad enunciativa. En definitiva, se trata de una y lo otro, y, en este caso, de la geografización de esa relación. El asunto consiste, pues, en el lugar desde el que se ve y cómo esto modifica el paisaje, eso que se constituye a partir de la subjetivización del afuera y de la internalización de lo otro. En resumen y en criollo, siempre viví de la General Paz para el río, esa gran avenida que bordea la capital como un lazo y la separa del resto del país, con el ancho río color del desierto hacia atrás. ¿Qué significa entonces elegir ahora el otro lado, salir del recinto conocido y, paradojalmente, pasar a estar en el interior? Me obsesiona pensar que el paso que doy alejándome de mi barrio de calles circulares, de calles que tienen un centro como un punto, sea irse al interior. En todo caso, debería pensar que pasar del otro lado será descentrarme, salir de mí y de mi segura confortabilidad, con todo el riesgo y la aventura que significa cruzar el mar simbólico de mis propios Sargazos donde las superficiales corrientes cristalinas ocultan lo que pasa, curiosamente, en el interior. Como fuere, tras de esta frontera antaño estaban los indios y sus malones desbocados que herían con su más allá de la barbarie gaucha, los últimos fortines de la civilización, país este que, a lo largo de su historia, ha trazado fronteras que solo había que transgredir, como esta costumbre de mi vida tranquila y porteña que ahora decido pasar para vivir en el resto que es la contrapartida de ese centralismo de Buenos Aires, en el borde exacto de Pavón, batalla  que terminó para siempre con la dicotomía entre el puerto y el interior o se quiso recordar como eso para no admitir el fracaso de esa oscura relación. Que de fronteras entre el afuera y el adentro está hecha mi propia civilización.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...