domingo, 29 de diciembre de 2013

2013: balance y despedida

Se termina 2013.
Un año lleno de cosas buenas en cualquiera de los planos en el que lo piense.
He crecido profesionalmente y eso me produce una gran seguridad en lo que hago, que es, básicamente lo que soy.
Dejé atrás mi casa de Parque Chas donde viví quince años, y me mudé a la zona sur del suburbano bonaerense.
Conocí al hombre con el que hoy comparto mis días: me río y siento mucho con él, y esa es una de las mejores sensaciones que debería agradecerle al año que se va.
Perdí algunas amistades, gané otras y conservé las más, lo cual también es algo bueno.
Me siento en paz y alegre.
Ojalá el 2014 sea tan o más completo que este.
Ojalá todo lo que he aprendido sea un aprendizaje significativo, de esos que entran en red con lo que una sabe desde el ayer e imagina para el mañana.
Ojalá que mi hijo encuentre su lugar y su modo feliz de estar en el mundo.
Ojalá mis sobrinos -los que ya están (Maïa, Luca y Miranda) y el nuevo que nacerá en mayo en Marsella- tengan un año lleno de luces de colores y risas.
Ojalá el amor me complete la mirada cada día.
Ojalá todo siga igual para mí, pero un poco mejor.
Soy una persona afortunada.
No pido más para mí.
Que todos ustedes encuentren sus sueños al despertar cada uno de los 365 días que tenemos para estrenar.
Feliz 2014!

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