Parque Chas: game over

Cuando me estoy abrochando las sandalias me doy cuenta de que ya no estoy aquí. Me quedo suspendida en la presilla y miro las paredes pintadas con flores, los libros amontonados en fila. Una pequeñísima lagartija entró por el jardín de al lado y ayer maté una araña sobre el freezer. Hay polvo sobre las cosas desarmadas y la luz es macilenta y helada. Cuando suena el teléfono la casa está vacía y el timbre rebota en las paredes. Yo ya no estoy acá y las paredes dejan de ser las mías. Una casa es la gente que la habita y yo me fui de aquí.

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