sábado, 29 de marzo de 2014

La larga noche de la dictadura o de para qué sirve la gramática

Ese año. Ese único y extenso año. Un pueblo perdido en medio de la llanura pampeana, cercano a Lincoln. Cuatro manzanas de tierra y un cine club en la sociedad de fomento donde pasaban películas de Tita Merello. Un cura que venía de Bragado a dar misa los domingos a las doce y se volvía a la una. Una tía lejanísima que nunca había visto y que se llamaba Elaine y la parodia de la sobrina enferma que venía de Buenos Aires a reponerse en salud. "No se sabe: dicen que los pulmones, pero para mí que está medio, ¿no le vio la palidez y la tristeza" Pesaba 45 kilos y apenas tenía ropa en su bolso.  Los libros habian quedado en Buenos Aires y el único teléfono del pueblo estaba en la Comisaría. Una larga noche de casi doce meses y una soledad que quemaba con sus preguntas sin respuesta. Y ahí estaba Sarmiento: el padre de la escuela, gloria y loor, y Facundo/ Civilización y barbarie en la noche más bárbara del mundo. 
Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones que desgarran las entrañas de un noble pueblo!" ¿Sujeto? Yo. [Siempre soy el sujeto, aquel sobre el cual ha caído la noche terrible como una sombra.] Pero "sombra terrible de Facundo" es el adjunto vocativo. [Que a vos te llamo, te invoco, para que acudas a rescatarme de este encierro desterrado en el que yazgo] "Voy a evocarte":  perifrástica de futuro. [Castelli había dicho si ves al futuro dile que no venga, que no venga, que se detenga todo y aparezcas.] Proposiciones incluidas sustantivas. Curiosa cosa que la finalidad no tenga incluidas, que el español no prevea el horizonte intencional. [Que sola y para nada he quedado, acá, entre estas cajas que dibujo, que hago debajo de palabras, porque sí, porque pensar en estructuras quizá pueda ahora dotarme de una, a mí,  que he quedado varada en el suspenso insustantivo de la nada, en el polvo ensangrentado del silencio, que es polvo enamorado como el otro y sus cenizas que tendrán sentido] "Vida secreta"objeto directo [Hacia allá fuimos a descorrer  el velo que ocultaba la muerte, esa terrible convulsión en que quedamos con las entrañas huecas del vacío desamorado de la ausencia]. 
Y en esa larga noche, en páginas sin fin copiadas con letra diminuta, la gramática detenía la angustia, hacía un espacio líquido y racional donde podía contenerse el espanto, el miedo a la hora subsiguiente y no tener con quien hablar, excepto con Sarmiento y su sintaxis de subordinación complicada y valor. El sujeto era siempre sujeto. Estaba o no. Podía reponerse y dar, por fin, con él.  Facundo, cuando la civilización se hizo barbarie y solo le quedaba la gramática para hacer, decía, una página antes de no poder dormir.

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