Vuelo

Por la noche, desde arriba, las ciudades son tejidos de luz desparramadas en la negrura. Cada tanto, un farolito se desplaza y una imagina un auto que atraviesa un sendero de faroles a los lados. Entre esos manchones desperdigados pasan ríos y árboles que apenas se vislumbran. Del otro lado del avión, ha comenzado a nacer, completamente naranja, el día.

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