martes, 20 de mayo de 2014

Decreto de necesidad y urgencia

Alguien debería decretar que las madrugadas de frío son para quedarse en casa y abolir, de una buena vez por todas, los trabajos y las obligaciones que sean exteriores, que solo se permita quedarse debajo de las mantas, beber café entre las sábanas o al lado de una estufa, ovillarse a media mañana y caer en esa duermevela en que las cosas se tornan difusas y volátiles. Alguien debería decretar que hay que andar todo el día con medias de lana hasta las rodillas, pero descalza; en bata, pero con pullover; con el pelo mojado, pero con gorro; que hay que beber, cada tanto, una taza de sopa mientras se piensa que hasta septiembre falta demasiado. Alguien debería decretar que se le agreguen al día dos horas entre las once y las doce para que el atardecer llegue más tarde y una pueda verlo contra los cristales. Alguien debería hacerle ese bien a la humanidad sufriente del invierno. Archívese y dése a conocer.

1 comentario:

Spaghetti dijo...

SI el placer viniera impuesto por la ley, el dolor sería la puerta de la libertad.
Un bsazo

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...