Los pájaros del alma


Temprano canta el alma en el rincón dormido de tu cuello.
En su canción descose los besos que nos dimos
y los entibia
para que den sus frutos, que son pájaros.
Abre el alma los vidrios
-yo hago café en puntas de pie y en la penumbra-
y los besos dan vuelos entre las hojas ahora amarillas de los árboles.
Después regresan a los labios
y parecen quedarse quietecitos,
 emplumando la suavidad y el vértice agudo del deseo.
La belleza es un pájaro dormido.
Y el alma, que lo sabe,
sin pretéritos que intentan derribar la arquitectura que hemos levantado,
con palabras tan locas que no tienen sentido;
el alma, que lo sabe, hace nidos fragantes en nuestros propios cuellos
y une con puntadas las telas del amor que hemos tejido
y canta
mientras la oscuridad se llena de luces que chorrean corpúsculos dorados
entre tu cuerpo que duerme
y el mío que hace café en la penumbra del silencio que ya se hizo mañana.

Comentarios

Spaghetti ha dicho que…
Como siempre Julieta, pura poesía desde lo humano, desde la vida misma.
un bsazo

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