Noche aún

En Turderaville es noche oscura y la casa calienta su motor para empezar el día. Hay ruido a cucharitas en las tazas y el agua de una ducha como aquella pretérita tormenta. La gata se hace ovillo y ladran los cachorros a una luna que jamás habían visto. Oigo tu voz hablarles, pienso en el día que buscará su norte: la autopista repleta, los niños y sus gritos, la comida que no cocino yo, el regreso pensando en el regreso. Es noche aún y la luz del farol se filtra entre las plantas. Hay un silencio espeso como aceite: solo se oyen mis teclas y tus pasos. Otro día se viste junto a la estufa en mayo. Alguien prende las luces: Turderaville se viste de mañana y anda.

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